miércoles, 5 de noviembre de 2014

Cuando la "juventud" inquieta y molesta

Hablar de juventud en estos tiempos y en estos lados se ha vuelto corriente, las interpretaciones son variadas de que cada quién o cada cuál las hace. Pero pensando la juventud desde una perspectiva histórica y proyectándola a lo que vendrá, es indispensable en estos tiempos en donde el sectarismo y la soberbia de grupos en su mayoría adultos conservadores se toman la palabra como exclusividad personal y marginan a los "pendejos" al prejuicio y al silencio. Casey Wonder desató la furia de estos sectores, un nene de 11 años.



No hace muchos años los jóvenes nuestros eran sentenciados a morir en una guerra absurda, desleal e innecesaria, el gobierno militar jugaba su última carta para perpetuarse en el poder y como siempre las "ratas de laboratorios" fueron nuestros jóvenes; hoy convertidos en héroes. Muchas lineas no hay que escribir -o para algunos desmemoriados sí- sobre lo que significó la última dictadura cívico militar en los albores de la vida de quienes hoy sobrepasan los treinta. El "no te metas" fue el eslogan de una etapa triste y dolorosa donde se mataba a jóvenes que pedían por un boleto estudiantil, donde se mataba a jóvenes que mencionaban a la puta y al tirano, donde en definitiva se mataba las ganas de ser. 

Lo que vino después no fue más que las consecuencias de aquello que nadie hablaba pero todos en algún lugar hipotéticamente recordaban, el espíritu dictatorial duró mucho más que siete años. Cuando Alfonsín obtuvo constitucionalmente la primera magistratura se divisaron algunos aires renovadores con el espíritu democrático que venia de la mano, esa ilusión duró poco porque los jóvenes eran escondidos, los héroes de Malvinas eran negados y el fantasma agonizado pero aún peligroso no había muerto, en cualquier momento podía erguirse de pie. Con eso llegaron las leyes de Obediencia debida y más tarde los Indultos y la ·"Teoría de los dos demonios" mientras que nuestros jóvenes seguían en su trinchera, los más transgresores asistían a un recital de Charly García o del flaco Spinetta. Los dividieron, los separaron ya el peligro no pasaba por los ideales ni por las utopías de la generación del setenta. La imagen de la muerte y el despilfarro esta vez eran asociados a la estética y al comportamiento.

El neoliberalismo y la juventud del marketing
Con el neoliberalismo como filosofía y cultura que se adueñaba de la América Latina impulsado por los Estados Unidos -únicos ya capitanes del mundo- los jóvenes pasaron a ser los últimos del tarro. El descrédito que vivió la política fue reflejado en ello "no se habla de política en la mesa" era el comentario recurrente que abundaban por esos tiempos. La política fue demonizada paradójicamente por los políticos de turnos que gobernaban el país; con esto vinieron: las privatizaciones, el regreso de las tertulias, el parque jurásico y la frivolización al estilo "Hollywood" de los funcionarios. La globalización con el verso de conectarnos a todos y hacer de esto una única aldea global fue el resultante del desinterés a incursionar en política, el lugar era para unos pocos y hablar de ello era una mala experiencia.

Omar Carrasco fue el reflejo de aquello que era invisibilizado por la política y los medios de comunicación, muchos se noticiaban que había una problemática de raíz que venia desde las mas altas esferas gubernamentales. Carrasco ingresó al servicio militar obligatorio en marzo de 1994 tres días después desapareció, al mes es encontrado sin vida en el fondo del cuartel. Todavía existían los métodos de tortura psicológica y física hacia los jóvenes, la cultura del desanimo no había cambiado y eran destinados a ser objetos desde una perspectiva netamente consumista.

El marketing perfeccionó un estereotipo de joven que hoy persiste en la actualidad, este debía ser: apolítico -principalmente-, no debía interesarse por la discusión publica y para ello intoxicaron las pantallas con productos berretas y sin contenido pedagógico. El canal público comando en ese entonces por, el intimo amigo del presidente, Gerardo Sofovich inundaba con contenido burdo y denigrante con la cosificación de la mujer y la superficialidad como columnas vertebrales, increíblemente esa era nuestra televisión de exportación. El champagne, las ferraris, los tapados de piel, fueron los elementos simbólicos del descreimiento de la cosa publica. Menem era entrevistado por la dupla chimentera  Roccasalvo - Monti, por una melosa Susana Gimenez y la inefable Mirtha Legrand; hasta reemplazó a Bernardo Neustad en su programa de televisión, la política era reducida a un set.

En acción 
La gestión educativa durante los años del menemato fue una de las peores en nuestra historia, con una fuga de cerebros remasterizada, que hizo estragos en la juventud y -la no tan juventud- como con la ley de educación federal y la famosa L.E.S. de educación superior, donde la idea de que la educación era un gasto y no una inversión fue un consejo del Banco Mundial que respetaron a rajatablas. El sistema económico imperante creyó en la educación como un bien a alcanzar como un mercancía que obtenías si pagabas lo que tenias que pagar; en eso las organizaciones estudiantiles, de docentes, barriales, resistieron con huelgas memoriosas, con carpas blancas durante mil días. No iban a permitir que también se adueñen de la educación.


Otro episodio de la juventud sin dudas ocurrió en el 2001, el país se caía a pedazos por políticas neoliberales feroces que fueron aplicadas durante treinta años. De todas las edades y sectores sociales salieron a pedir que se "vayan todos" en otro descreimiento de que la solución era nada mas ni menos que la política. Los medios de comunicación tardaron en hacerse eco de la pueblada que en en todos los rincones del país levantaba su voz contra el modelo, estaban azorados no sabían como actuar, si a muchos de los que estaban en la calle durante años los borraron de la agenda.

Los movimientos sociales encabezados por la juventud de izquierda fueron protagonistas de esa escena, cuando el estado se había ausentado ahí estaban los temidos por la hegemonía mediática: llevando comida, abrigo y contención a esa República escondida por el sueño noventista. Se volvió a ver -ahora sí lo mostraban- el espíritu de militancia de jóvenes que sin tener nada de sobra, porque también eran hijos del estado ausente, brindando en definitiva muestras reales de patriotismo. A eso le contestaron con la redundante estigmatización "guarda con los piqueteros", a eso le contestaron con la sangre de Kosteki y Santillán; hoy convertidos en bandera. Todavía seguían siendo peligrosos.

El llamado 
En estos últimos tiempos de reconstrucción de la escena nacional hubo un llamado muy claro a hacia quienes en otras épocas eran perseguidos, asesinados, culpados y señalados con el dedo. La política dejaba de ser de las élites para destinarlas al poder popular, las clases populares ahora tomaban las riendas en la escena publica no eran excluidos sino que se los convocaba a las tomas de decisiones imitando aquel primer peronismo donde hubo una revolución social, claro que a esto persistieron las resistencia de la derecha que negaba cualquier acercamiento a estos sectores, tildándolos de interesados en el peor de los términos, en potenciales peligrosos que ponían en riesgo el status quo del que tanto disfrutaron. El presidente Néstor Kirchner tomó la iniciativa de convocar a un espacio amplio, diverso y en donde las minorías tenían el mismo derecho que las mayorías.


Los medios empecinados en mostrar una imagen de jóvenes desfavorables donde y hasta ahora en la actualidad con mucha más vehemencia solo apuntan a crear una figura punitiva y criminalizante tomándola como una parte del todo, no reflejan a aquella juventud que discierne, que plantea el debate y la confrontación de ideas, que hace trabajo territorial y que tiene postura tomada. Seguro que existe aquellos jóvenes que producto de tres décadas de políticas adversas, que han llevado a crisis estructurales son consecuencias de las mismas, pero el abordaje no habla de las causas solo habla de lo redituable monetariamente y lo llevan al estrato de lo policial. No es que la juventud hoy sea en su totalidad militante, ni que todos sean kirchneristas o que estén interesados en formar parte de algún proyecto, pero tampoco es la juventud que se muestra en las pantallas televisivas.

Uno de los últimos hitos en donde se vio una convocatoria fuertemente juvenil fue en el velorio de Nestor Kirchner -también el de Raúl Alfonsín-, reconocido por la propia presidenta Cristina Fernández, la misma que es criticada diariamente por brindarles espacios de decisiones a militantes de agrupaciones como La Cámpora, Movimiento Evita, Nuevo Encuentro, entre otras. Ya lo dijo Cristina ella es puente generacional entre las viejas y nuevas generaciones.


Cuando la juventud se pone en marcha los aires son nuevos e irreversibles porque en esos aires hay cambios, hay nuevas ideas y nuevas formar de ver la política. El empoderamiento llegó a los jóvenes que son conscientes que esta nueva etapa los llama a formar parte, instruyéndose y militando en cualquier bandera partidaria pero llevando siempre una solución a los problemas que los viejos han demostrado que no pudieron o que se lo puede mejorar, de ahí los Casey Wander, los Pedro Robledo, y tantos otros anonimos que trabajan día a día a pesar de los embates y prejuicios hacia su persona y su rol en la sociedad. Necesitamos esta juventud pensante, firme y con convicciones que entre a la discusión del Estado que es el único lugar donde se puede tomar decisiones para el conjunto de la gente.


domingo, 26 de octubre de 2014

Argentina en lo más alto.


Hubo una larga y tediosa oscuridad que duró más de 10 años esa  noche neoliberal que nunca permitió el florecer de los sueños y anhelos de un pueblo que había sufrido en carne propia el plomo y el desamparo. Esa noche empezó -o quizás se reactivo- luego de un pequeño lapso democrático, el primero de esta nueva historia, la simbología fue perfecta y detallada.

Mientras los argentinos eramos entretenidos con la banalidad del primer mundo al cual el aparato maquilló a su preferencia la visión global, en ese momento la Argentina era vendida a diestra y siniestra, pedazo a pedazo; ya lo argentino era feo, anticuado y no rentable. Lo primero en avasallar la maquinaria del menemato fue con lo referido a las comunicaciones.

Kammerath un desolado.
El secretario de comunicaciones de Memen fue German Kammerath, de descendencia alemana y su corazón arraigado al viejo continente, que tanto benefició con dudosas contrataciones que terminaron con el enjuiciamiento por defraudación al estado. Al gordito simpaticón le molestaba la palabra Estado y como a su maestro -ya había aprendido a ser el mejor de la clase-, proponía que el mercado debía jugar solo en un lugar que nunca le de el sol, claro era la noche liberal, el calor del sol es agobiante y trabajan mejor a la sombra en la oscuridad.

Es así que entre el maestro y su discípulo firmaron cuanto papel veían con letra extranjera, nuestro espacio el que le corresponde al país, fue invadido por satelites: yankees, franceses, alemanes. No tan solo fue una relación carnal la nuestra con el mandamás sino una relación extraordinariamente sideral, extraterrestre. Cuál era el beneficio colectivo de alquilar nuestro espacio, ninguno la subordinación fue cada vez en aumento sin importar violar leyes que se referían a esa materia de comunicaciones espaciales, quién iba a decir algo. Si las noticias no se hacían tapa porque el que debía hacerla se beneficiaba a costa de muchos.

La red-carpet se fue arrugando y ensuciando, ese sistema ya estaba agonizando y a poco de caer aplastando así a todo lo que se encontrara. La crisis del 2001 fue muy triste, los argentinos combatíamos a la recetas neoliberales que habían dejado una desocupación y una pobreza nunca antes vista. Los muertos eran de plomo y de tinta también porque para la prensa nunca existieron. La historia ya la conocemos todos: cinco presidentes, el que depositó dolares..., Kosteki y Santillán. 

El sol siempre está
Allá por los 80 Marilina Ross cantaba "aunque no lo veamos el sol siempre está". El amanecer empezó recién en 2003, la noche neoliberal tenía sus horas contadas. Un desconocido gobernador del sur con aspecto no convencional algo desalineado le ganaba el ballotage por abandono, se convertía Néstor Kirchner en jefe de Estado, e hizo su primer advertencia venía para ser Presidente de la Nación, no un gerente general.

En 2004 Néstor decide anular las concesiones a empresas extranjeras que operaban en nuestra órbita (71 y 82 Oeste) los satélites eran viejos y ya ni eran útil, el país corría riesgo de perder lo que le nos correspondía por derecho y por ser estado soberano. Dos año más tarde el presidente crea la Arsat, lo que fue fundamental para las creaciones de los satélites homónimos, fue un hito para la materia que luego sellaría con la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología en 2007 ya bajo la administración de Cristina Kirchner.

Tuvieron que volver al país más de mil científicos, que habían cruzado las fronteras porque aquí en esos años no tenían futuro. Gracias al programa Raíces el país ya no los mandaban a lavar platos sino a trabajar para lo que tanto han estudiado -y estudian- tenga un fruto. Diez años duró esa tarea desde la decisión de Kirchner de anular las concesiones al 16 de octubre del 2014, cuando fue materializado ese sueño de tantas horas de estudio y trabajo, el Arsat1 levantó vuelo.


"Yo quiero ahora muchos ingenieros, quiero muchos biólogos, quiero muchos físicos, porque ahí está el futuro y ahí, además, esta para los chicos la salida, también, laboral. Hace apenas diez años, lanzábamos piedras y hoy, estamos lanzando cohetes y satélites al espacio."
                                                                                   Cristina Fernández de Kirchner 

Y ahora qué
Con  el Arsat1 vienen el 2 y el 3; que ya se estan construyendo y serán lanzados en principio en el año 2015. Con esto habrá mas conectividad, desde La Quiaca a Ushuaia hasta las Islas Malvinas y países limítrofes; los servicios de comunicación (Internet, telefonía, televisión digital) mejoraran en calidad y  las tarifas no serán abusivas hacia los usuarios. La igualdad es una bandera ya que un chico de montaña, selva o monte podrá acceder a la comunicación de la misma manera que lo hace alguien de cerca del mar o de los centros financieros.

Estas políticas son a largo plazo, este gobierno seguramente no estará pero los satélites seguirán funcionando y brindando soluciones en quince o veinte años. Vamos entendiendo como sociedad que las políticas buenas y verdaderas son las que se extienden y perduran en el tiempo, son las inderogables. Todos estos avances son una conquista de todo un país, que nos dimos un gobierno que nunca retrocedió sino que siempre fue adelante.

sábado, 23 de agosto de 2014

Una vieja e innovadora herramienta: La picadora de carne.

* nota escrita en el contexto del suicidio del Sr. Fabián Rodríguez ex marido de la actriz Nazarena Vélez.

Esta semana en el tapete de lo público volvió a aparecer en primera plana el dolor ajeno, junto al morbo que provoca la fatalidad en los demás. Como algo cercano o como si fuéramos los protagonistas intentamos figurar aún así el hecho ocurra a sideral distancia nuestra. La muerte del marido de la esbelta Nazarena Vélez, por situaciones trilladamente conocidas recayeron de lleno en todos los soportes comunicacionales. El suicidio de Fabián Rodríguez puso en evidencia, otra vez y más, el tratamiento de la prensa en estos casos.

Aunque no se vio sangre la hubo por todos lados, sangre al mostrar el llanto desconsolado de la actriz con su hija, sangre al espiar -con camera mediante- la cerradura de la puerta, o poner los micrófonos en la pared de la sala velatoria. Pero quién tiene la culpa o la responsabilidad de que estos episodios rebalsen nuestras pantallas; son los programadores o es la misma "gente" que consume esas migajas humanas.

Muchas opciones no hay, cuando se monta en especie de cadena nacional es imposible eludirla.
Los medios están mas concentrados entre si -pese a la ley de medios vigente que todavía no entra en plena aplicación- forman una barrera informativa que convierte al espectador en un pieza caducada que si no consume lo que se le muestra queda desconectado de la vida social. El buen gusto choca con la inteligencia del publico y los programadores en su afán de captar el ansiado "rating" y recaudar más dinero venden hasta lo más incomprable.

La pregunta a la que llegamos es ¿Qué gana el publico mirando escenas dignas de una novela mexicana? ¿Aprendemos algo sabiendo los mensajes que se enviaban entre si? no obstante si ¿como fue el viaje en avión de Vélez una vez enterada la obituria noticia?

 S
on los periodistas y opinólogos que no están a la altura que requiere tal situación, la  improvisación y la verborragia hacen de su triste show mientras que la preparación queda marginada. Lamentablemente es más fácil hacer llorar que reír, reza un mandamiento televisivo, podrá ser algún día no muy lejano que sea más fácil informar que intoxicar.